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Desde los escombros

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Foto: Javier Infante

(Des)de los escombros – Foto: Javier Infante


XXVI Festival Internacional de Teatro “Mujeres en Escena por la Paz” 2017 (Bogotá, Colombia)

Montaje seleccionado en el Catálogo AECID 2017 para la promoción de las artes escénicas españolas en el exterior.

Texto editado por Ediciones Antígona en 2017 en el ciclo “Ni un mes sin dramaturgas”.

 


Una obra sobre juventud, precariedad y el cuento de la lechera.

(Des)de los escombros incluida en la selección de textos teatrales 2016-2017 realizada por el crítico Marcos Ordoñez. 17/05/2017. El País

“De lo mejorcito que hay ahora en las tablas madrileñas. Imprescindible”. eXperpento.

“Un montaje a la par delicado y punzante”. Ábrete Sésamo.

“De una honestidad y una sencillez que atrapan”. A Golpe de Efecto.

“Un exquisito trabajo coral que respira en todo momento una impecable dirección”. Me lo dijo el apuntador.

“Montaje comprometido, ágil, sugerente e imaginativo”. Diario Crítico.

 

Soy joven. Ya no tan joven (mi abuela, mi madre a mi edad ya habían…, ya tenían…).
Aún considerada joven hoy.

Intento imaginarme a mí misma dentro de cuatro o cinco años. La imagen es borrosa, múltiple, confusa. Hablo con mis amigos (aún)jóvenes con palabras en bucle.

Obsesionada con progresar… ¿hacia dónde? Porque las cosas deberían ir a mejor, ¿no? Eso me enseñaron. Que cuando acabas de estudiar una cosa, puedes estudiar otra (nosotrxs, “lxs privilegiadxs” cantábamos en el colegio: Tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada…), y después, ir ascendiendo hasta trabajar en lo tuyo, y ganarte la vida, ¿tener hijos?, vacaciones, y cuando seas mayor, tu pensión.

Cuidar, para que te cuiden. Trabajar, para descansar.

Vivir tranquilamente. Segura, relativamente estable. Feliz.

Me duele el cántaro de leche de la niña del cuento que se rompió.

Porque entonces pienso que quizás no sigue un paso al siguiente. Y en el medio hay precipicios. Que puede irte muy bien (¿y qué es irte muy bien?), y mañana (o esta tarde, ¿o fue ayer?) romperse en mil pedazos todo.

Y sentirte culpable por ello.

Porque me enseñaron que si quieres puedes hacer/tener/trabajar en lo que quieras (privilegiada soy, mea culpa) y que si no lo tienes es porque no has hecho bastante, sigue y ya te llegará, ¿ no?

Es cuestión de actitud, ¿no? De esfuerzo y trabajo… ¿no?

Miro los pedazos rotos de mi cántaro… Puede que sea momento de reconstruir uno nuevo aunque intuya que caerá otra vez.

 

María Prado